Felicidades a todas las que han logrado hacer realidad el sueño de ser madres y a las que hicieron realidad el sueño de sus mamás.
Siempre hay oportunidad para hacer tus sueños realidad
Hoy día de las madres quiero compartir con ustedes un maravilloso sueño que pude hacer realidad.
La historia es un poco larga pero trataré de ser breve.
Después de varios años de casada me llegó la hora de la maternidad. Quería ser mamá. Desde los 18 años tengo periodos irregulares. Por mi caso los médicos en Australia no se mostraron del todo positivos ante la posibilidad que logrará quedar embarazada.
Cerebro, espíritu y corazón
Yo decidí no escuchar sus pensamientos negativos y hacer caso a mis instintos, usar mi cerebro, mi espíritu y mi corazón. Mi cabeza me sugirió tomar un medicamento que mi ginecólogo de México me había recomendado, mi espíritu me llevó a practicar Yoga para la fertilidad y mi corazón me llevó a visitar a la Diosa de la Fertilidad en Vietnam. Pues la combinación de las 3 anteriores aunado a que nunca dudé que iba a poder hacer este sueño realidad hicieron que mi preciosa Natalia viniera en camino.
En Vietnam con la Diosa de la Fertilidad
El nacimiento
Mi mamá viajó desde México para ver nacer a su primera nieta. Otro de mis sueños de toda mi vida era que mi bebé pudiera tener un nacimiento en agua.
La posibilidad existía porque en casi todos los hospitales de Australia existen las condiciones para este tipo de partos. Básicamente depende de que la madre tenga un parto natural como lo hacían las abuelitas: sin usar ningún método para disminuir el dolor. También depende de que el parto no presente complicaciones porque de otra forma puede ser riesgoso el nacimiento en agua para el bebé.
Así que parecía todo listo. Todo el embarazo hice yoga, meditación,” aprendí” técnicas para controlar el dolor y llegó el día pero no el día de que mi hija naciera el día que mi mamá tenía que volar de regreso y mi bebé todavía no estaba lista para nacer.
Hora de decidir
Fui al hospital y pregunté sobre la posibilidad de inducir el parto para que mi mamá pudiera estar ahí. La respuesta de la “midwife” (enfermera de partos) fue: “
cuidado con tus deseos, eso no es lo que has venido planeando todo este tiempo, tú mamá puede cambiar su vuelo pero tú tienes que esperar a que tu bebé nazca cuando tenga que nacer”. Mi mamá no pudo cambiar su vuelo pero mi bebé nació como siempre estuvo en mis sueños.
¿Otra vez la misma historia?
Unos meses después la historia se estaba repitiendo. Mi mamá tenía que partir y mi segunda bebé no se apuraba para conocer a su abuela. Esta vez me dediqué a soñar que sí iba a pasar. Me concentré en una imagen todos los días, convencida de que lo íbamos a lograr.
Mi bebé nació nuevamente en un maravilloso parto en el que pude manejar el dolor de una forma muy espiritual en la que cada contracción me acercaba a tener a mi bebé en mis brazos y además con la bendición de que mi mamá estuviera ahí para verlo como en sus sueños.
Siempre hay segundas oportunidades
Con esta historia lo que les quiero hacer ver es que
a veces no entendemos porque las cosas se presentan de una forma inexplicable pero siempre llega la oportunidad para hacer tus sueños realidad.
Si intentas algo y no lo logras la primera vez no te derrotes porque aunque creas que no existe otra oportunidad antes de lo que pienses podrás ver tu sueño hecho realidad.
Les dejo aquí la foto de uno de mis sueños hecho realidad. Esta es la imagen que visualicé e hice realidad. Las visualizaciones funcionan.
Mi bebita recién nacida con su mamá, su hermanita y su abuelita.

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